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La mujer es el broche final de todo lo que hizo Dios al crear el mundo. y no está en la cruz, está junto a ti. Nos prometió estar con nosotros hasta el fin del mundo: “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo“. Mateo 28:20 Quiero que ahora te imagines a Jesús en medio de la multitud. Tú estás hasta la parte trasera de esa gente que lo rodea. Es tanto tu interés por verlo, porque crees que va ha sanar el dolor que tienes en tu corazón, que estás llorando. Sigue caminando más cerca, abre camino para llegar a Él. Ya llegaste, te costó un poco de trabajo, pero ahí estás. Jesús voltea a verte, se acerca a ti y tú le miras el rostro con su cabello largo y sus ojos dulces, pero que al mismo tiempo, transmiten una fuerza impresionante. Viste de blanco y al mirarte a los ojos te dice: Te quiero pequeña mía, ¿por qué tardaste tanto en venir a mí? Tú estás de rodillas para pedirle que te quite este dolor, no paras de llorar. Si, llora. Pídele lo que tú quieras. Pídele perdón por lo que hace que tu corazón no descanse, por tu pecados. Te da un beso y te dice: “Ya no sufras más descansa en mí, porque quiero que tengas paz“. Él sabe muy bien lo que necesitas. Sin embargo, muchas veces tocó la puerta de tu corazón, pero tú lo no dejaste entrar y respetuosamente pasó de largo. Él conoce todo de ti; te vio cuando estabas en el vientre de tu madre; como fue tu niñez; cuando conociste a tu primer amor. Sabe que te hace feliz y que te provoca dolor. ¡Dios es más grande que tus problemas! Pero, si acaso él no contestara tus peticiones ¿sabes por qué? Dios al crear al hombre y a la mujer, los creó sin mancha, limpios en todos los sentidos. Cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios, el Señor se molestó tanto que los echó fuera del paraíso. Con este ejemplo, me gustaría explicarte que cuando cometemos algún error en nuestras vidas, marcamos una barrera entre nuestro creador y nosotros. Cuando no pedimos perdón a Dios y no haces el mínimo esfuerzo por acercarte, no sólo de palabras, sino de hechos, haces la barrera más grande y fuerte. Cuando me refiero a hechos es que tal vez tú le estás pidiendo a Dios que te ayude y lloras y pides. Pero no pasa mucho tiempo cuando salen de tu boquita unas enormes groserías o te vas por ahí contando chismes y aquel que puedes llamar como quieras. Se crees o no se cree. Tener fe es aprender a esperar, porque si tú lo que quieres es tronar los dedos como una niñita de cinco años para que se cumplan tus caprichos, debes saber que eso no es lo que Dios quiere para ti. Tal vez es necesario que pases por este problema para que aprendas algo. Para que una planta florezca mejor, el jardinero tiene que remover la tierra que está alrededor y de esta tierra saca insectos que dañan a la planta. La tierra vieja se renueva con la que estaba hasta abajo y aunque la planta se lastima, es necesario hacerlo, porque no pasará mucho tiempo para que floree nuevamente y más bella que antes. “...Y será como el árbol plantado junto a arroyos de aguas que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará“. Salmo 1:3. ¿Sabías que el oro, para ser oro, pasa muchas veces por el fuego para que tenga el valor que tiene al final? Entonces por qué debemos ser la excepción tú y yo. Todo tiene un tiempo para recibir lo que esperas. “Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado. . .”. Eclesiastés 3:1y 2 Primeramente debes analizar tu vida. Todos somos seres humanos y nos equivocamos. Pídele perdón a Dios por tus errores y después muestra tu arrepentimiento con hechos. S i hiciste algo a alguien y no le has pedido perdón, nunca es tarde. ¿qué es lo que te mueve?¿Mejorar tu familia, a tus hijos, a tu esposo? ¿Un mejor trabajo? ¿El alcohol, las drogas, el cigarro? ¿Acumular más riquezas? ¿Tu físico? Piensa un momento y analiza lo que quieres para ti. Si tú piensas que Dios es tu padre, recuerda entonces que Él es el Señor del Universo, el Rey de Reyes, Señor y Majestad de todo lo que hay. Los problemas se manifiestan de diferentes formas y tamaños, cuando permitimos que nuestro yo interno se sienta pequeño y pensamos que tomar algo extra nos ayudará a sentirnos fuertes y motivadas para seguir adelante, posiblemente lo logres por unas horas, pero cuando pase el efecto vendrá la depresión. Esa realidad te mostrará que eres pequeña, porque es tu cuerpo el que vive y no tu espíritu. Es como si le regalaras un abrigo de mink a un vagabundo, por unas horas se va a sentir poderoso, alto, importante. Cree que esto durará para siempre, pero regresas y se lo quitas después de cinco horas y vuelve a una cruda realidad: está desprotegido, con su ropa rota y sucia. Quiérete y deja atrás el pasado. ¡Basta! A todas las mujeres que se sienten feas; que se dejan golpear por sus compañeros; que se dejan hacer menos por la gente; que les hace falta amor propio y no paran de comer porque están deprimidas; o que no le paran a la comida porque finalmente ya están gordas; o aquella que creció traumada porque sus padres de pequeña les decían que era una idiota y una buena para nada. Lo peor es que creció pensando que su padre tenía razón y se comporta como tal, o aquélla que piensa que no se merece ese trabajo porque le falta más experiencia y se siente poca cosa junto a los que van a dejar solicitud de empleo. El poder de la boca tiene una fuerza impresionante espiritualmente hablando, ya que tú no ves lo que sale de la boca, sólo escuchas el sonido de las palabras. “ Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios“, Proverbios 18:20. La muerte y la vida están en poder de la lengua. Nuestras palabras nos destruyen o nos traen vida”, Proverbios 18:20 Tú puedes romper esta maldición generacional. Primero pidiendo a Dios que lo haga, porque sólo él conoce el pasado, el presente y las consecuencias del pasado. Después, pide por quien te haya ofendido y lastimado. Perdónalo y trata de cambiar tu forma de pensar con hechos. Si eres madre ten cuidado con lo que le digas a tu hijo o hija. Enséñale al padre de tu hijo como a ti misma a decirle cosas positivas, bendiciones, como: “Tú puedes hijo, eres un campeón. Esta vez no saliste bien en la escuela pero seguro que vas a mejorar”. En fin, también nosotras ayudamos a declarar el futuro de nuestros hijos. Recuerda que ellos son ángeles y como tal tienen a su alrededor a sus ángeles mayores que los cuidan y que escuchan todo lo que les decimos. Recuerdas esa película del cine mexicano en la época de oro llamada “Gûtierritos”, el personaje era un hombre joven que todo mundo le decía que no servía para nada; en el trabajo lo menospreciaban y su esposa lo hacía menos. Todo se lo creía y actuaba como tal sintiéndose menos y dándoles la razón a los otros de que efectivamente sí era un inútil y un torpe. ¿Te has sentido fea? Busca otra forma de vestirte. Usa colores que no te has atrevido a usar. Haz una cita en el salón de belleza para que te ayuden a transformarte. Busca amigos nuevos con los que puedas leer o ir al cine. Escucha y busca cosas que levanten tu autoestima. cambia de amigos En ocasiones, cuando estamos muy deprimidas, escuchamos música que nos hace sentir más tristes, lo que hace que nuestro ánimo se vaya por los suelos. Por ejemplo, esas canciones de dolor o de pasión que en lugar de cambiar nuestra forma de pensar, nos hacen más infelices. Escucha música que te alegre el corazón y la mente. No que te haga maldecir más por lo que sufres o por quien te hizo daño. Intenta ser mejor cada día y haz cosas que nunca te atreviste a hacer antes sin lastimar a nadie. Deja el pasado donde está. El agua que ya pasó, no regresará si tú no la quieres regresar. El pasado a veces es triste o a veces no. Tú estás en el presente y de lo que hagas hoy, van a salir las cosas bien o mal para mañana que es el futuro. Si salen mal porque estabas muy ocupada pensando en el pasado, pues que pérdida de tiempo actual. Según sea tu caso, analiza que podrías hacer para mejorar. Cada persona tiene su propia lucha interna y de nosotros depende el ganarla o perderla….. LA MUJER Y SU RELACIÓN CON DIOS La palabra mujer, es tan común como el verlas en la calle al caminar con prisa para ir al trabajo por las mañanas; o manejar velozmente y tocar el claxon para que se muevan los carros porque se le hace tarde al niño para llegar a la escuela. También las encontramos en el supermercado comprando la despensa porque son amas de casa, o viven solas algunas desayunan con las amigas, mientras los chicos están en la escuela, van al gimnasio o salen de compras. Suena divertido, pero te has preguntado: ¿Quién es la mujer?
La mujer es creación de Dios En las sagradas escrituras dice: “Formando pues Dios al hombre del polvo de la Tierra , alentó en su nariz soplo de vida y fue el hombre viviente, pero Dios vio que estaba solo y no tenía ayuda que estuviese idónea a él. Entonces Dios hizo caer sueño sobre Adán y se quedó dormido. Y tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar y de las costillas que Dios tomó del Hombre hizo una mujer y trájola al hombre.” Génesis 2:21-24
La mujer es un ser especial. Somos creación del Todopoderoso, creador de los cielos y la tierra. El mismo que hizo a las aves del cielo; así como a la diversidad de peces y especies en el fondo del mar, y, sobre la tierra, una variedad de hermosos animales. Luego, Dios creó al hombre, pero lo vio solo y pensó en nosotras para darle compañía y un toque final a la creación. Por ser creadas de una de las costillas de Adán, la parte más cercana al corazón, la mujer es un ser bueno, dócil, dulce, tierno, fuerte y resistente. Es la parte complementaria del hombre y al unirse forman una sola persona. Es el ser delicado, pero “no débil” que tiene la fortuna de dar vida. Es como la tierra fértil que da fruto, como el jardinero que planta una flor. Por eso mujer, tú que estás leyendo, cualquiera que sea tu situación, nacionalidad o condición; debes saber que sin ti no hay vida en tu familia, ni a tu alrededor. La mujer además de ser alguien especial, es una pieza necesaria y determinante en una sociedad con hijos o sin ellos. Nuestro compromiso como mujeres es mayor, porque el hombre es nuestra cabeza y nosotras somos el corazón, la parte más importante del cuerpo. Sin el corazón, el cuerpo no vive. Sin el corazón, no hay vida, ni sueños. Se alegre y optimista. No pierdas tiempo mirando atrás, para observar lo que ya hiciste.” La alegría como la honestidad se tatúa en la cara. Procura caminar confiada en el único que no te desilusiona, en el que mantiene sus promesas y no cambia de opinión cada cinco minutos, en quien te ama y dio su vida por ti: Jesús . Cuando tu pones en Él tu desaliento, desánimo, desesperanza, desamor, Jesús toma por ti tus cargas para que puedas ser libre y feliz. Siéntete bella y confiada porque: “Dios no ve lo que los hombres ven, pues Dios ve el corazón“ 1ª de Samuel CAMBIA Ama, perdona, aprende a pedir perdón. Se agradecida, honesta, no mientas. Aléjate de cualquier vicio. Quiérete. Sé amable y cortés. Trata de ser mejor de lo que ya eres, trata de ser ejemplo. Disciplínate, cumple lo que prometas, aprende a decir no. Y deja el pasado porque: “Eres la casa de Dios“. |
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