Cuando los padres tienen hijos aun jóvenes y solteros Seguramente comparten circunstancias, al ver que los hijos se van a trabajar, o los fines de semana salen a divertirse con sus amigos. No pegan el ojo en toda la noche hasta escuchar que en la madrugada la puerta suena y el papá o mamá puede decir: ¡Ah, ya llegó mi hijo a casa, ya puedo dormir! Situaciones como ésta, son escenas comunes en la ciudad de México, por lo menos, en los últimos cinco años. Tanto en la capital de la república como en el resto del país, las notas sobre violencia e inseguridad aumentan, sin hablar por supuesto, de las más de 300 mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, Chihuahua, que es una vergüenza nacional. Las personas caminan inseguras por las calles cuando es muy tarde, deben cuidarse mucho en el transporte público y, si viajan en automóvil, deben llevar los seguros puestos y las ventanas cerradas lo más alto posible. Desconfiamos de todo mundo. Es necesario que la confusión de nuestros sentimientos por esta actualidad nos haga hacer algo. Te preguntarás: ¿y qué puedo hacer yo, si ya las autoridades han visto el enojo y el desconcierto de los ciudadanos y no han hecho nada? En ocasiones esperamos a que alguien más resuelva una situación que nos afecta personalmente. Como en este caso, queremos que la policía o el gobierno resuelvan el problema. Pero somos tantos millones en esta ciudad o en la ciudad que vivas que es imposible obtener la solución como por arte de magia. Ningún gobierno podrá eliminar solo el gran problema de inseguridad que vivimos, si no ayudamos las mujeres. Cada una en nuestras casas sabemos cuales son las necesidades primordiales, como el pago de la luz, el teléfono, el súper, colegiaturas, doctor, algo extra por lo que se ofrezca, antojos para ti o los niños. Así como sabes las necesidades de casa , también deberías saber cuáles son las necesidades de los que viven en tu casa , desde el más pequeño hasta el mayor de tus hijos y, mejor aún, el de tu esposo y tus propias necesidades como mujer. Todas tenemos un compromiso con la sociedad, con la vida, con nuestros hijos, con nosotras mismas.
Acerca de delincuencia y depresión En los últimos 10 años, las gráficas de delincuencia, alcoholismo y drogadicción muestran un dramático incremento entre los jóvenes de 16 años a 35 años. La mayoría de estos jóvenes mantienen un distanciamiento con sus padres a consecuencia de sus actividades. En algunos casos, el joven recurre a estos delitos y adicciones, por aceptación entre amigos de un grupo, por soledad, por rebeldía, distanciamiento o problemas intrafamiliares que le traen por resultado una depresión severa. Según datos estadísticos del INEGI del 2002 en el país mueren 3 personas diarias por suicidio a consecuencias de la depresión. Es decir, que en el mundo un millón de personas se quitan la vida cada semana. Las actividades cotidianas, la tecnología o la televisión hacen que el ser humano no tenga interés de buscar otras opciones para distraerse y alentar a su alma con sueños y anhelos. Los modelos negativos de los programas televisivos bombardean con agresividad a nuestra juventud. La edad en la que se marca crisis severas de soledad es de los cinco a los 14 años de edad . Desgraciadamente estos datos obtenidos, se dan durante la etapa cuando los padres de familia salen a trabajar, el chico se refugia en la televisión y la ociosidad le produce depresión. Si analizamos que por día el niño ve aproximadamente 5 horas de televisión; en una semana de lunes a domingo habrá visto 40 horas, en un mes 160 horas y en un año 1920 horas. En un programa de treinta minutos en una serie de héroes o suspenso habrá visto asaltos, sangre, gente morir, sexo. Toda la información que el pequeño ve por tantas horas si no se tiene cuidado, cuando sea grande y tenga una arma en sus manos sabrá para qué es y como se usa. Es importante estar con el pequeño cuando vea este tipo de películas o series americanas para explicarle que está bien y que está mal. Debemos fomentar otro tipo de actividades físicas, como un deporte o cualquier actividad cultural. stá en los padres alentar a sus hijos para que tengan ilusiones y actividades que distraigan su mente. No le dejes todo tu trabajo a la nana electrónica, recuerda que somos alma, cuerpo y mente, y se debe supervisar que no sólo alimenten su cuerpo y su mente, porque sin una fuerza espiritual (que es Dios), hay un desequilibrio en el alma de las personas. Enséñales a creer, a tener fe, para que aprendan desde pequeños que Dios siempre está junto a ellos, |
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